Antirretrovirales, adherencia y consumo de alcohol

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Algunas creencias erróneas de los pacientes con VIH podrían afectar a la adhesión al tratamiento antirretroviral

La mitad de los participantes de un estudio se saltan de forma intencionada la toma de la medicación cuando consumen alcohol.

Juanse Hernández - 13/06/2012

De acuerdo con un estudio cuyos resultados se han dado a conocer en la VII Conferencia Internacional sobre Adhesión a la Prevención y Tratamiento del VIH, celebrada a principios de junio en Miami (EE UU), la mitad de las personas con VIH que beben alcohol y toman tratamiento antirretroviral se saltan o interrumpen de forma intencionada su medicación cuando consumen alcohol bajo la creencia errónea de que combinar los fármacos antirretrovirales y las bebidas alcohólicas podría producir una combinación tóxica.

Se trata de un estudio prospectivo que evaluó las creencias de los pacientes acerca de mezclar alcohol y fármacos antirretrovirales. Según Seth Kalichman, investigador principal del estudio, no es una buena decisión que un paciente interrumpa la toma de su medicación antirretroviral, sin embargo, un buen número de personas con VIH eligen saltarse la toma del tratamiento cuando consumen alcohol.

“Muchas personas, no sólo las que tienen VIH sino también otros pacientes con enfermedades crónicas distintas, creen que si mezclan sus medicamentos con alcohol el resultado puede ser un veneno tóxico que podría ser nocivo”, ha señalado Kalichman a Medscape Medical News, subrayando que: “No existen indicios de que mezclar alcohol [con fármacos antirretrovirales] incremente el daño que produce éste por sí mismo”. Un escenario muy distinto, de acuerdo com Kalichman, sería cuando una persona con VIH tiene, además, una enfermedad del hígado, como por ejemplo una hepatitis viral, lo que sería motivo suficiente para no tomar alcohol con el fin de evitar un mayor daño al hígado y la progresión de la hepatopatía.   

El estudio inscribió un total de 178 personas con VIH que consumían alcohol de forma habitual y estaban recibiendo tratamiento antirretroviral. Los investigadores realizaron un seguimiento de la cohorte de pacientes durante un período de 12 meses con el fin de observar cuántos de ellos tenían esta falsa creencia y si los que la tenían eran menos adherentes al tratamiento que aquellos que no tenían dicha creencia.

Los participantes disponían de un diario electrónico en su teléfono móvil y se les mandaba mensajes de texto recordándoles que anotaran en sus diarios si habían consumido alcohol, qué habían tomado y en qué cantidad.

La adhesión al tratamiento se evaluó por medio de recuentos mensuales de pastillas que se realizaron sin previo aviso (a los pacientes se les contactaba y se les pedía que contaran sus pastillas), de los informes de los propios pacientes, y de la carga viral del VIH.

El estudio halló que 90 pacientes (51%) se saltaron o interrumpieron la toma de su medicación antirretroviral cuando bebieron alcohol. La razón más frecuente para no tomar los fármacos cuando se bebía alcohol fue la creencia de que si lo hacían resultaría peligroso para su salud.

Los pacientes que consideraban de forma errónea que la combinación de alcohol y antirretrovirales podría ser explosiva tuvieron tres veces más probabilidades de ser pacientes no adherentes al tratamiento que los participantes que no tenían esta creencia equivocada, siendo la diferencia significativa (p <0,01).

Asimismo, el estudio reveló que aquellos pacientes con dicha falsa percepción sobre el alcohol y los antirretrovirales también mostraron menos probabilidades de tener su infección por VIH controlada, y más probabilidades de tener su recuento de células CD4 por debajo de 200 células/mm3.

Según los autores, dicha creencia acerca de una posible interacción tóxica entre el alcohol y los antirretrovirales fue un factor pronóstico de no adhesión al tratamiento que se relacionó incluso más que el consumo de alcohol por sí mismo.

El Dr. Kalichman apunta que las creencias erróneas podrían ser fácilmente corregidas. “Los médicos pueden explicar a sus pacientes que si una persona con VIH que está tomando tratamiento antirretroviral bebe alcohol en abundancia existe el riesgo de que pueda olvidar tomar la medicación dado que el alcohol interfiere con la adhesión, y así corregir la falsa creencia de que es mejor saltarse la dosis de tratamiento cuando se toman bebidas alcohólicas. Cuando este hecho se produce, el efecto nocivo de saltarse el tratamiento es mucho peor que el daño de beber mientras se toman medicamentos contra el VIH”.  

Con todo, resulta importante que los médicos se tomen el tiempo necesario para asegurarse de que las personas con VIH entienden aspectos importantes que tienen que ver con el tratamiento antirretroviral y su eficacia, dado que en ocasiones los pacientes no saben cómo abordar en la consulta temas que les preocupan por miedo a ser juzgados por sus especialistas debido a su hábitos o costumbres, como por ejemplo, el consumo de alcohol y drogas.

Fuente: Medscape / gTt - La Noticia del Día.
Referencia: Kalichman S, Amaral C, Grebler T, et al. Intentional Non-Adherence to Antiretroviral Medications among Alcohol Drinkers: Prospective Study of Interactive Toxicity Beliefs. 7th International Conference on HIV Treatment and Prevention Adherence. Abstract 80461