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• Hepatitis B para todos

• El culo

"...Si nos encontramos cara a cara, y él se vuelve
Del otro lado, como un buen pan que se hornea,
Su culo deliciosamente soñador o no,
Repentino, travieso, vivaracho, contundente, puto, en el nombre
De Dios qué culo, por lo demás mimado, me entra en el vientre,
Provocador y me la pone tiesa como un canto,
O si yo le vuelvo parece desear
Encularme o, si espalda contra espalda, su indolencia
Brutal y gentil pega a mis nalgas sus nalgas,
Y mi verga afortunada, tú acabas y luego te desplomas
Y te vuelves a excitar y a acabar, infinito en ese hábito.
¿Feliz yo? ¡Totus in benigno positus!"

¿Hay algo más lindo que la forma de un buen culo?

Pero muchas veces nos quedamos solo en las formas y nos olvidamos de la estructura. Un buen orto es también un orto sano y de eso vamos a tratar en esta y otras notas ya que las siluetas a veces mienten...

Y dentro del culo como cosa genérica vamos a penetrar en él hablando del gran tabú de la cultura occidental -seguro que en las otras también pero no sabemos- cual es el ano que, a diferencia del pene o los testículos fácilmente visibles, está oculto por los glúteos (los músculos que forman las nalgas y dan forma al culo), al punto que durante el sexo para acceder a él debemos hacer un esfuerzo y nuestro amante debe a su vez hacer un esfuerzo conciente para permitirnos acceder al mismo.

Hay muchos tabúes asociados con el ano. En primer lugar esta su asociación obvia con la materia fecal y, a veces, la fobia no es contra el pobre ano sino contra lo que puede haber en él.

Al pensar las heces como algo sucio extendemos la idea al ano, recto y parte final del colón, los lugares adonde podemos tener acceso sexualmente y que pueden procurar gran placer.

"Un poco de mierda
No son para amedrentar ni a
Mi nariz, ni a mi boca ni a mi coraje
En el amor de lamer y chupar

El olor me resulta bastante alegre en suma,
Del agujero del culo de mis amantes,
Agrio y fresco como la manzana,
En la humedad de sanos fermentos.
Y mi lengua a la que nada doma,
Por la dulzura de los largos pelos,
Tiesa y loca de agradable vergüenza
Sacia allí sus más fuertes apetitos..."

El otro tabú importante es que la imagen masculina se asocia con el pene y con el penetrar (ser activo).

El placer relacionado con el ano es mirado como poco masculino y se relaciona con cierta posición femenina (pasiva) durante el acto sexual. Tanto el ano como la persona que esta siendo penetrada a su través pueden ser mucho más activos que aquellos que se autodenominan activos y esto aún cuando la penetración no sea un objetivo en sí mismo.

Muchos homosexuales varones se incomodan cuando se habla de esto o niegan dicha práctica en público respondiendo al estereotipo social por el cual el culo del varón es sagrado.

Esto solo exterioriza la homofobia bien internalizada que impera entre los gays.

Entonces si, como dice Jack Morin en su libro Anal Health and Pleasure, la aceptación de la propia homosexualidad estará relacionada con una mejor aceptación de las prácticas anales y pueden experimentar placer no al ser penetrados necesariamente, pero sí al ser lamidos, acariciados, etc.

Cosa que muchos gays activos, o supuestamente activos, no se permiten.

Los roles definidos existen sin embargo y no se es "mejor" o "peor" gay por ser solamente activos o pasivos. Ni, como piensan algunos, ser "versátil" es lo óptimo para ser gay. Puede que si o puede que no, pero eso depende de cada uno y no debiera haber reglas que se vuelvan prejuicio con el tiempo.

Pasivo o activo son en definitiva términos técnicos de una práctica sexual que se "cargaron" prejuiciosamente a lo largo del tiempo.

El "activo" -porque hay tipos activos en términos de penetración más pasivos que una puerta- disfruta de toda la imaginería del varón heterosexual cogedor. La vieja cuestión del poder y la dominación expresada en esa pregunta sobre los roles (tan hétero, tan gay...)

¿Y quién es la mujer? Cuando la pregunta debiera ser cómo somos afectados por los roles que asumimos y de los que el pobre culo no tiene culpa siendo como es espacio de placer.

O sea, ese culo penetrado, bien masculino, se asocia con lo femenino, lo pasivo, lo bajo, lo prohibido para el hombre y es en este punto donde la reivindicación del placer anal se vuelve subversivo... en definitiva el ano es lo más político que hay.

Dr. Ricardo Duranti
rduranti@nexo.org

Los poemas fueron extractados del libro "Obras Prohibidas. Amigas, mujeres, hombres.", Paul Verlaine, Agualarga editores, Madrid, 1999

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