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Orgasmo y Eyaculaciòn ¿Solo se trata de acabar? Muchos de nosotros estamos convencidos de que una cama sin una buena acabada equivale a no haber tenido sexo. Pero no es lo mismo tener un orgasmo que acabar, y bien puede suceder lo uno sin lo otro. Cómo ser más generosos con nosotros mismos y con nuestro compañero y cuestionar ciertos mitos ¡y tanta exigencia!, es el propósito de esta nota. Hay
un placer físico en el orgasmo que no tiene paralelo en ninguna
otra circunstancia donde pongamos en juego nuestro cuerpo. Es una conmoción
tan fuerte que algunos la comparan con una sensación de “irse”,
o de “morir”. Masters y Johnson, dos personas obsesionadas con el sexo, fueron los primeros en describir este proceso en cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Estas fases fueron nombradas midiendo las respuestas fisiológicas del cuerpo a los estímulos sexuales. Es importante destacar que las personas llegan a la excitación y el orgasmo en formas diferentes, y que percibirán o experimentarán estas fases a su propio modo. La mayoría de los hombres muestran lo que M&J llamaron “orgasmo de tipo A”, que se caracteriza por un período de excitación que llega a una meseta y es seguido por la sensación de orgasmo con eyaculación, sobreviniendo luego la resolución. Asimismo, la mayoría de los hombres requieren una pérdida de excitación para recuperarse y poder tener otro orgasmo. Esta fase se denomina “período refractario” y es totalmente normal y diferente en su duración para cada persona. Algunos pueden acabar dos veces seguidas y otros no, lo cual no tiene nada que ver ni con la potencia sexual ni con la virilidad. La meseta es el período posterior a la excitación inicial durante el cual se mantiene ese nivel de excitación, un tope que el cuerpo puede manejar biológicamente, más allá de que existan elementos psíquicos que hagan parecer que la excitación sigue en aumento. Este período es un buen momento para explorar el cuerpo del otro y las sensaciones del cuerpo propio, aunque la mayoría pasa rápido por la meseta para llegar al orgasmo y acabar. La fase que menos registramos es la de resolución. Es el momento posterior al orgasmo, y algunos lo aprovechan para preguntarse qué hacer con el tipo que tienen al lado, cómo irse elegantemente o preocuparse por si se mancharon las sábanas. Para otros hombres, en cambio, es un momento de mucha intimidad con su compañero, un placentero reposo después de la pasión descontrolada (léase “calentura”). Repitamos
las fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Y recordemos
también que el orgasmo no coincide necesariamente con la eyaculación. La “pauta C” de M&J engloba a aquellos hombres que pasan
muy rápido de una fase a otra y llegan rápidamente al orgasmo
y la eyaculación. Los
cinco sentidos colaboran junto a las fantasías para comenzar el
ciclo de la excitación sexual, una respuesta natural y saludable
ante los estímulos eróticos. Y esta excitación afecta
a todo el cuerpo y no solo, como creen muchos, a los genitales. Todo nuestro
cuerpo se vuelve receptivo a los estímulos eróticos. Hay un punto, sin embargo, en que el proceso es irrefrenable y es cuando empieza la eyaculación, con contracciones que se originan en los músculos perineales (los que se encuentran alrededor de los órganos sexuales internos). Se pueden sentir estas contracciones dentro de la pelvis, contra la base del pene -cerca del ano- así como en la zona que rodea el agujerito de la uretra. El ano se contrae y lo mismo hacen muchos músculos del cuerpo, tensionándolo para el disparo final. Cuando todas las contracciones se sincronizan desde la base del pene hacia la punta, es cuando se produce la eyaculación; generalmente, justo antes de esta, muchos músculos corporales se relajan, incluido el músculo del ano, por lo que a muchos hombres les gusta ser penetrados inmediatamente después de acabar. Si bien las alteraciones durante el orgasmo y la eyaculación son raras, podemos mencionar las siguientes: Orgasmo sin eyaculación Se produce cuando hay eyaculación hacia la vejiga -mejor conocida como “eyaculación retrógrada”-. No hay nada que uno pueda hacer y no tiene mayores consecuencias, a menos que se esté pensando en tener un hijo y en dicho caso lo mejor es consultar a un médico urólogo. Sangre en el semen Esto puede deberse a varias causas: que se haya roto alguna venita en la uretra, tener una prostatitis o una lesión en el riñón, o puede deberse a causas no específicas. En los dos primeros casos no hay nada que uno pueda hacer y no suele tener importancia; en los otros, se debe buscar la causa consultando a un médico para que determine el origen. Eyaculación dolorosa La causa en casi todos los casos es una prostatitis. Debemos evitar la cafeína y las comidas picantes, tomar mucho líquido y consultar a un médico para que establezca el origen de la prostatitis e indique un tratamiento adecuado.
Puede deberse a causas psicológicas, al estrés o ser un efecto secundario de los antidepresivos llamados tricíclicos (Anafranil, Tofranil, etc.). Si las causas son psíquicas, puede ser útil una consulta a un terapeuta de orientación cognitiva o a un sexólogo para que indique algunos ejercicios para realizar con la pareja, si se la tiene. En el caso de los antidepresivos, se impone una consulta al psiquiatra que los indicó para que evalúe la posibilidad de cambiarlos o no. Eyaculación precoz Aunque el término “precoz” es muy subjetivo, las causas
suelen ser psicológicas. Se establecen las mismas indicaciones
que para el caso anterior |
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