Uno
nace predispuesto a tener várices.
En general, buena parte de la familia las ha padecido y uno puede entrar
en esa cadena de padecientes.
Y quien tiene várices, puede tener hemorroides.
Las
várices son venas que perdieron la elasticidad de su pared y ya
no pueden cumplir con su tarea de impulsar la sangre hacia adelante.